
«He aquí el Cordero de Dios»
En este Segundo Domingo del Tiempo Ordinario, la liturgia nos invita a fijar la mirada en Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Tras el tiempo de Navidad y la celebración del Bautismo del Señor, comenzamos a recorrer el camino ordinario de la vida cristiana, allí donde Dios sale a nuestro encuentro en lo cotidiano.
El Evangelio nos presenta a Juan el Bautista, testigo humilde y fiel, cuya misión no es atraer para sí, sino señalar a Cristo. Su gesto y su palabra nos enseñan el corazón del discipulado: reconocer la presencia de Jesús, dar testimonio de Él y conducir a otros hacia su luz.
Este libreto dominical quiere ayudar a la comunidad a celebrar la Eucaristía con mayor profundidad, cuidando los textos, los signos y los silencios, para que la Palabra proclamada se haga oración y vida. La misa no es solo un rito que cumplimos, sino un encuentro transformador con el Señor que pasa y nos llama.
Que esta celebración nos ayude a:
- renovar nuestra fe en Jesús, el verdadero Cordero entregado por amor,
- aprender de Juan el Bautista la humildad del testigo,
- y disponernos a vivir la semana como discípulos misioneros, atentos a la voz de Dios en lo sencillo.
Pidamos al Señor un corazón abierto y dócil, capaz de reconocerlo presente y de seguirlo con alegría.
Folleto DinA4 con moniciones y cantos en word
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